Imaginaros que una casa tuviera vida, pudiese hablar y os
explicara su historia y múltiples detalles.
Pues bien, "Can Felicià" ha tomado vida y se os presenta
de ese modo: En otro tiempo fuí una escuela.
El padre Felicià, heredero del Noguer de Segueró, me hizo
construir con la intención de hacer una escuela para los
hijos de las casas de mi entorno.
Con el devenir del tiempo unos jóvenes encontraron algo
que les gustó, se hicieron el propósito de reconstruirme con
la idea de convertirme en eso que llaman Casa Rural.